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Felipe González: El "Tío La Vara" de nuestro Sistema Financiero

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Los expresidentes, en este país, son de los pocos que escapan a lo “políticamente correcto”. Están de vuelta de todo y -se supone- sin aspiraciones de poder, por lo que se sueltan la lengua y dicen lo que realmente piensan –o casi-.

Hasta hace unos meses era Aznar quien más se prodigaba en declaraciones, llamémoslas, fuera de tono. La más reciente y popular, aquella en que señaló que España era “un país intervenido de hecho, y que sólo faltaba que lo fuera también de derecho”. Afirmación, por lo demás, no exenta de verdad –pues es “Euromania” quien desde hace casi un año guía nuestros destinos-.

Felipe González se había mantenido más al margen de la política/economía española. Prácticamente hasta hace unos meses se había dedicado a lo que se dedican los expresidentes: a dar conferencias y a medrar en la empresa privada. Además, había puesto tierra de por medio, ya que pasaba más tiempo en América que en España.

Pero todo cambió a raíz de la entrevista que concedió a El País a finales de año. Allí hablaba por primera vez “a calzón quitao” de su guerra contra el terrorismo, lo que generó jugosos titulares. Poco después, a raíz de la entrada en vigor de la ley antitabaco, volvió a ser políticamente incorrecto sugiriendo que no veía inconstitucionalidad en el hecho de que una empresa privada quisiera montar un negocio sólo para fumadores.

Ayer, en el marco del Congreso Notarial Español, celebrado en Sevilla y en el que tuvo a bien participar, se ha vuelto a desmelenar con afirmaciones dentro del ámbito financiero/inmobiliario repartiendo estopa a diestro y siniestro. Cual Tío La Vara dialéctico, no se ha mordido la lengua al declarar:

-         Las hipotecas han estado muy por encima del valor real del bien adquirido. (Es decir, está admitiendo que el valor de las viviendas es sensiblemente más bajo que el reconocido; algo que, hasta la fecha, el BdeE no reconoce.)

-         Ha habido demasiada alegría en el crédito hipotecario: estábamos galopando alegremente, pero irresponsablemente, hacia la bofetada que nos íbamos a dar, pero claro, como era alegremente, todo el mundo estaba feliz en el galope.(Un político de primera división menciona expresamente la palabra “irresponsabilidad”. Hasta la fecha, salvo un par de excepciones, ninguno de los responsables políticos y/o financieros ha asumido su irresponsabilidad. ¿A qué esperamos?).

-         El crédito en la economía española ha crecido el 36% cuando la media de crecimiento de la economía era del 3%. (En efecto, como ya se ha denunciado por activa y por pasiva en este blog, España no crecía, los pisos ni siquiera valían más; lo único que crecía era la deuda de los ciudadanos).

-         De España sólo se sacaba un tercio del ahorro necesario para financiar ese crédito, mientras el resto era de ahorro externo: cuando el ahorro externo se ha cortado, las entidades financieras han cortado el crédito. (Efectivamente, también en este blog se ha comentado cómo hasta la llegada del boom, los españoles se autofinanciaban y cómo los famosos vencimientos que aterrorizan a las entidades son precisamente eso, el ahorro extranjero que duda entre refinanciarnos o volver a casa).

-         La deuda de las familias es del 95% del PIB y la de las empresas, del 150%”, de manera que la deuda del conjunto de España, que no ha sido un país muy ahorrador, puede ser del 250 por ciento del PIB. (Y eso que se le ha olvidado sumar la deuda soberana, hasta hace un par de años inexistente. Ahora la deuda total está en el 300% del PIB: es decir, con la economía igual de maltrecha que el 2008 pero mucho más endeudados).

-         A España le “queda un rato para salir” de la crisis, pues aunque entró con un sistema financiero relativamente menos dañado que el británico, el francés, el alemán o el estadounidense, se ha descuidado y no ha hecho la reestructuración del sistema financiero que los otros hicieron sí o sí, porque no tenían más remedio. (Claro, aquí nos dedicamos en aquellos tiempos a decir que nuestro sistema financiero era el más solvente del mundo; algo que ahora merecería la más sonora carcajada si no fuera por la gravedad de la situación).

-         España ha empleado un poco más de un punto del Producto Interior Bruto (PIB) para el rescate del sistema financiero, mientras que en 1983, primer año que él gobernó, se llegó a emplear “casi dos puntos” para esto mismo. No le extrañaría que haya que completar ese punto del rescate con un punto y medio o dos puntos más, algo que, según ha considerado, siempre va a ser una parte ínfima de lo que ha puesto Francia, Alemania o Irlanda. (Yo diría que aquí ha pecado de optimismo –o que ha hecho un guiño a sus correligionarios en el poder-. Habida cuenta de que ni en Francia ni en Alemania ha habido boom inmobiliario, es bastante temerario afirmar que con 15.000 o 20.000 millones de euros esto se arregla. Por desgracia, el agujero que tenemos es mucho más gordo, máxime si tenemos en cuenta la última de sus afirmaciones, la más golosa, que he dejado para el final).

-         La entrega de la vivienda debe valer para pagar la deuda hipotecaria, ya que hay una garantía real, que es una casa, aunque –matiza- el análisis jurídico pueda llevar a otras consecuencias. (A Elena Salgado y a Mafo les ha debido dar un patatús al enterarse. El Gobierno y el BdeE llevan basando su defensa de la “solidez” de nuestro sistema financiero en la garantía personal subyacente, lo que hace que la tasa de mora del sistema sea llevadera).

Pues eso, que con amigos como éste, el Gobierno no necesita enemigos.

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