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La carta de la AEB: ¿de qué tiene miedo la Gran Banca?

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Algo se está cociendo entre bambalinas. El martes se dio a conocer en los medios que la poderosa patronal de la banca, la AEB -la asociación que reúne a todas y cada una de las entidades financieras que operan en el país (excepto las Cajas de Ahorro)- envió una misiva a la Ministra de Economía y Hacienda, la Vicepresidenta Salgado. La carta, además, no tardó en hacerse pública ni unas horas, lo que hace pensar que quien la envió no pretendía mantener una correspondencia privada con la titular de Economía, sino generar una noticia de alcance, al menos, en el mundillo económico.

La carta –que se pueden descargar aquí, junto con la noticia- salió de la AEB el día 7 pasadas las seis y media de la tarde y el día 8 ya se podía leer en Internet. De dos páginas y media, se centra en dos asuntos muy concretos: las cláusulas suelo (tengo pendiente un post sobre este asunto), y la dación en pago o entrega de la vivienda como método de la cancelación de la hipoteca.

Lo curioso es que la destinataria de la misiva sea Salgado, la más firme defensora –en línea con el gobierno- del mantenimiento de las garantías personales en las deudas hipotecarias, como ya hemos descrito en este blog. Algo así como si le mandaran una carta a Di Stefano para convencerle de que el Madrid es el mejor equipo del mundo. Es evidente que tanto el remitente como el destinatario coincidirán en que esta correspondencia sobraba. Por tanto, ¿cuál es su significado y trascendencia?

He leído y releído la carta, y este es mi análisis:

-         Identifica a “los malos”: organizaciones de consumidores, medios de comunicación, órganos legislativos, y órganos judiciales.

-         Los dos primeros son los instigadores, los que están “removiendo el chocolate” o “abriendo el melón”, en la expresión más clásica.

-         Los dos segundos, los que de verdad pueden hacer cambiar el estatus. Tan es así que los menciona de nuevo en el último párrafo de la carta, que viene a concluir algo así como: “Ministra, cuidado con las iniciativas legislativas o con las decisiones judiciales, a ver si la van a liar.”

-         Dedica más bien poco espacio a las cláusulas suelo (quizá dé ya la batalla por perdida, dados los últimas novedades al respecto) y se centra especialmente en la dación en pago.

-         La defensa de sus intereses la basa en el hecho de que el modelo actual es legal; y que lo que está en entredicho es el principio de seguridad jurídica, especialmente si se aplican soluciones con carácter retroactivo.

-         También usa como argumento el clásico “restringirá el acceso a la vivienda”, “encarecerá el crédito”,… ya se sabe, la “obra social” de la banca.

-         Pero lo que realmente le preocupa, en lo que insiste en ese último párrafo mencionado, es en la repercusión en “la solvencia” y, agárrate, “en la cuenta de resultados”.

Conclusiones:

-         Están preocupados. La carta es una manifestación de debilidad. Si el auto de la Audiencia Provincial de Navarra fue el detonante que abrió el debate, esta carta es la prueba de que algo se está cociendo que empieza a escapar de sus tentáculos.

-         El Gobierno está de su lado. No sólo por las declaraciones de numerosos responsables políticos, sino por el consenso manifiesto en hacer pública la carta.

-         Con tanto que se preocupan por la seguridad jurídica, parece que no tienen claro otro de los principios que sustentan el régimen: la separación de poderes. ¿Por qué tienen que advertir al ejecutivo de las iniciativas del legislativo o el judicial? ¿Pretenden presionar a poderes que son independientes?

-         Temen que en los inminentes procesos electorales (autonómicas y generales) se utilice el problema hipotecario como herramienta de captación de votos.

-         Les preocupa cómo se extiende la mancha de aceite: ya no es sólo la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Adicae, o Ausbanc; es la Federación de Municipios y Provincias, es Felipe González, es Artur Mas, es Izquierda Unida,… Cada día ganan adeptos los pro-dación.

El redactor de la carta es el presidente de la AEB, Miguel Martín Fernández, que fue Subgobernador del Banco de España en los tiempos de Luis Ángel Rojo. Parece ser que fue quien se ocupó del proceso de intervención de Banesto.

Hace dos semanas publicó un artículo en el semanario El Nuevo Lunes titulado “La crisis llega a 2011”. No tiene desperdicio. Según su análisis, nuestra banca es modélica: tiene provisiones suficientes, no tiene activos tóxicos, ni elementos fuera de balance; tal y como “demostraron” los test de stress. Considera que el actual foco sobre nuestras entidades financieras es debido a la falta de liderazgo y de instrumentos adecuados en la UE para atajar los problemas griego e irlandés. La culpa es de los otros: la UE, Irlanda, Grecia, la deuda privada, la deuda privada, el paro,… de todos menos de la banca.

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