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La tregua-trampa de la deuda (La guerra ha terminado 2)

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Ayer lo dejamos en la amenaza que supone para la banca española y para el país en su conjunto el éxito de la fórmula CasaxHipoteca o dación en pago. Precisamente ayer El Mundo publicó un artículo con las razones a favor y en contra a partir de un documento que yo mismo elaboré. El resultado: 400 comentarios (sólo superado por la noticia referente a las revelaciones sobre Rubalcaba y el Faisán que el periódico llevó ayer a la portada). El debate está en la calle y enciende pasiones.

El problema no es tanto la dación en pago, sino la instrumentación de cualquier medida que de un modo u otro facilite el aumento de la morosidad. Aquí reproduzco un interesante artículo publicado ayer por idealista news donde se explican las fórmulas existentes en Francia y otros países. No es tanto un problema de dación sí o dación no, sino de modificar un sistema que hasta ahora mantiene la tasa de mora en un nivel ciertamente bajo. Eso es lo que van a valorar las agencias de calificación y los inversores internacionales.

Esto por lo que se refiere al corto plazo. Sin embargo, a medio plazo las amenazas son mayores puesto que permanecemos dentro del círculo vicioso destructor de la economía.

¿Y cuáles son? Déficit Público, Crecimiento, Desempleo, y  Deuda (o Apalancamiento). El problema viene dado porque mejorar o atajar uno de los problemas implica el ahondamiento de los otros.

Para reducir el Déficit, el Estado puede aumentar los ingresos o reducir los gastos (o ambos a la vez). Los ingresos se aumentan vía impuestos, lo cual implica una disminución de renta de las familias, que consumirán menos (el principal motor de la economía). Los gastos se reducen con administraciones más austeras lo cual, aparte de ser francamente difícil (dado el grado de autonomía de las administraciones regionales), supone un freno importante para todos los sectores de la economía que trabajan con y viven del sector público (y no son pocos).

El Crecimiento, en España, necesita de un consumo boyante. El consumo está en uno de los momentos más bajos de la historia reciente de España. En parte, por el desempleo; en parte, porque ha cundido un cierto pánico en ocasiones injustificado. Para fomentar el consumo y para que el consiguiente aumento acabe generando trabajo a medio plazo se necesita gastar para lo cual, o bien se tira de ahorro, o bien se tira de deuda. Endeudarnos más no parece lo razonable, pues el sobreendeudamiento es el que nos ha traído hasta aquí. Además, parece obvio que los bancos no están por la labor. Por otro lado, más deuda pública implicaría más deficit. Utilizar el ahorro para consumir no es lo más prudente en tiempos de crisis; además, en la medida que el ahorro salga de las entidades de crédito, el balance de las mismas se resentirá con lo que concederán menos créditos y/o tendrán que buscar financiación (más deuda) en el exterior.

El Empleo, sin crecimiento, es inviable. Se estima que para crear empleo en España es necesario crecer al 2% (PIB). La previsión del Gobierno (que casi con toda seguridad no se va a cumplir, como veremos más adelante) se sitúa en poco más del 1%. Nada más que decir.

La Deuda pública española no es de las más elevadas del mundo. Nos supera con creces Japón, Gran Bretaña, Italia, etc. El problema es la deuda total (pública y privada), que alcanza casi el 300% del PIB. Estábamos hiperendeudados al comienzo de la crisis y lo seguimos estando. Apenas se ha reducido. ¿Es viable salir de la crisis con más deuda? No es del todo descabellado, si se invierte bien (no en ladrillo, está claro). Porque si gracias a la deuda el PIB crece en mayor proporción, el peso relativo de la deuda disminuirá (esta es la teoría a la que se está agarrando EEUU). Pero, ¿alguien se cree que el Estado vaya a invertir bien?

Estos son nuestros cuatro jinetes del Apocalipsis. Pero no es todo. Además, tenemos dos problemas añadidos: las enormes subidas de precio de petróleo y otras materias primas; y el esperado aumento de los tipos de interés (y del temido euribor) como consecuencia de ello. Siendo como somos más pobres (no todos, pero sí de media), además tenemos que enfrentarnos con el hecho de que todo es –y va a ser- más caro durante los próximos meses (de lo cual tenemos que dar las gracias sobre todo a la política monetaria de EEUU). El aumento de las cuotas hipotecarias para toda la generación que compró vivienda durante el boom (aquí el agradecimiento para la banca y el Banco de España) ya es una realidad que agravará los problemas de miles de familias.

Con este panorama, ¿quién puede confiar en España, S.A.?

Quiero llamar la atención sobre la reunión que mantuvo el presidente del Gobierno el pasado sábado con el llamado G-44. Según publicó El País, las empresas convocadas por Moncloa representan alrededor del 40% del PIB español y contratan a un millón de personas. ¿Una cifra muy estimable, verdad? Pues resulta que un millón de personas es solamente el 5% de la población activa. Otra cuestión: ¿es apropiado llamar “empresarios” a directivos o ejecutivos de empresas, algunas de las cuales funcionan en régimen de oligopolio? Y una última: ¿Qué clase de democracia es la que toma sus decisiones más importantes –como convocar elecciones, o un plan de reformas económicas- en reuniones a las que asiste el que manda y los cuarenta o cincuenta que se reparten la mayor porción del pastel? ¿Hasta que punto las empresas ahí reunidas han sufrido problemas de financiación? ¿Hasta qué punto han ayudado al Gobierno y el Gobierno las ha ayudado durante la crisis? ¿A quién representan a esos cincuenta “empresarios”?

Si la España de hoy gusta -ya sea en el fondo o en las formas- a los de fuera, es que el mundo en su conjunto está bastante peor de lo que me creía.

Mañana hablaré de otra cosa, el jueves terminamos con lo que nos viene: la postguerra.

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1 Myriam Fernandez de Heredia, día

El problema es que el cambio de gobierno no va a resolver nada. Mariano dice que va a restaurar la desgravación fiscal, y eso es mas dficit: en Bruselas Doña Angela le dira que de eso nada, y volverá

2 admin, día

El pueblo, más que elegir a Rajoy, va a castigar a Zapatero. Como ha hecho siempre. Antes castigó a González y después a Aznar. Rajoy es una incógnita porque no toma posturas para no perder votos. Hasta que no esté, no sabemos que hará. Tu observación es correcta: estamos atrapados. Si hacemos una cosa, perjudicará otra. Pero algo hay que hacer. Un plan completo, no medidas aisladas fruto de las necesidades de Merkel. Incluso pedir ayuda si no vemos una salida. En cualquier caso, la desgravación no supone tanto para el Gobierno (no tengo aquí los datos, pero recuerdo haber leído en algún sitio el impacto económico)y probablemente sirva para espolear a la demanda. Hay mucho de donde recortar: hay en España 1.100 emisoras de TV, la mayoría públicas o subvencionadas más o menos directamente; hay centenares de empresas públicas, etc.

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