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La Orotava y Puerto de la Cruz: dos tenerifes distintos en sólo seis kilómetros

Desde la azotea del encantador Hotel Rural Victoria se ve casi toda La Orotava bajando la ladera montañosa en la que se encuentra y con el mar de fondo. Estamos bajo el manto de nubes que rodea tantas veces al Teide, pero al fondo se ven el cielo azul y un océano que va del verde a otro tono azul, marino y bellísimo.

Es una tarde tranquila, hemos comido de maravilla en el restaurante del hotel y la isla de Tenerife nos sonríe mostrándonos una cara gourmet y simpática que nos hace sentir privilegiados bon vivants. Y lo cierto es que eso es exactamente lo que somos, al menos en ese momento.

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Memorial y Museo del 11-S: así recuerda Nueva York su trauma y a sus héroes

En pleno sur de Manhattan, allí donde la isla más famosa del mundo se empieza a estrechar entre gigantescos edificios de oficinas, dos grandes solares vacíos abren sendos espacios de extraña claridad, diáfanos como pocos en Nueva York. Dos huecos en los que, en lugar de una masa de acero y cristal emergiendo virulentamente hacia el cielo, vemos como el suelo se hunde, creando un vacío insólito.

Son los emplazamientos exactos que ocupaban las Torres Gemelas derribadas en los atentados del 11 de septiembre de 2001, convertidos ahora en el memorial que la ciudad les ha dedicado: dos cuadrados perfectos de piedra negra en los que se precipita el agua como en una finísima catarata, formando estanques desde los que vuelve a caer en un agujero aún más negro, se diría que sin fondo.

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Londres desde lo más alto: la increíble experiencia de The Shard

Pocas ciudades del mundo tienen la capacidad de unir lo nuevo y lo viejo con la habilidad de Londres –quizá sólo Nueva York, pero allí "lo viejo" es bastante menos viejo–, una urbe que se reinventa a sí misma constantemente y que en ese proceso transmite una vitalidad inaudita y, por supuesto, apasionante.

Incluso en estos tiempos de tribulación en los que el Reino Unido parece haber perdido el temple que lo ha hecho una de las naciones más importantes de la historia, Londres sigue ahí, a toda máquina, expandiéndose, creciendo, cambiando, renovándose… y por supuesto sin dejar de ser la vieja Londres de siempre.

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Dinosaurios, ciencia, arqueología o arte: cuatro museos por los que vale la pena ir a Cuenca

Como les pasa a todas las ciudades que están a una distancia razonable de Madrid, el turista puede tener la tentación de visitar Cuenca en un único día: llegar por la mañana, ver apresuradamente lo más destacado o lo más conocido de la ciudad y volverse a toda prisa a la capital, como si nos diera miedo la oscuridad.

Es un error tremendo -y que conste que yo mismo me confieso pecador, porque lo he hecho en más de una ocasión- porque Toledo, Ávila, Segovia o la propia Cuenca -oigan, ¡qué póquer de destinos!- merecen conocerlas con más calma, verlas de noche, disfrutar de su gastronomía y de esa otra cara que las ciudades ofrecen después de la puesta de sol.

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No importa las veces que hayan visto Washington en una pantalla: les va a encantar

Sin el glamour de Nueva York, pero con su propio atractivo político y también cinematográfico, Washington no es un destino tan turístico como la ciudad de los rascacielos, pero sí recibe un buen número de visitantes y, la verdad, resulta que tiene bastante que ofrecerles.

Muchos turistas españoles conocen Washington en excursiones de ida y vuelta desde Nueva York y esa fue la opción que elegí en mi reciente viaje a la Gran Manzana. Quizá no sea la más óptima, uno se queda con la sensación de que la capital de los Estados Unidos merece algo más, pero sí es una forma razonable de ver los puntos más destacados de la ciudad, aunque sea de forma exprés, sin que eso interfiera mucho en nuestros días en Nueva York, que es a lo que de verdad vamos casi todos.

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Rock of Cashel: las ruinas más bellas de Irlanda

A pesar de que ya estábamos a principios de abril, las colinas cercanas a la Rock of Cashel estaban cubiertas de nieve. El día iba cambiando: ahora un sol luminoso, ahora unos nubarrones amenazadores, ahora el claroscuro de un cielo que se reparte entre nubes y claros casi al 50%... Pero en lo alto del promontorio había algo constante: un viento fuerte y frío que dejaba los dedos casi insensibles y hacía que las manos buscasen el resguardo de los bolsillos después de cada foto.

No es que la Rock of Cashel sea una gran montaña: el promontorio rocoso sobre el que se asienta debe tener menos de un centenar de metros, pero es prácticamente lo único que rompe la superficie de la llanura de Tipperary en muchos kilómetros a la redonda, por lo que no sólo el viento llega sin nada que lo frene o al menos lo modere, sino que tampoco hay cosa alguna que interrumpa unas vistas que llegan a decenas de kilómetros de distancia, todo de una gama de verdes como sólo las hay en Irlanda.

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San Cristóbal de la Laguna: la ciudad española que dio forma a América

Visité San Cristóbal de la Laguna con un grupo internacional de periodistas, había colegas de Gran Bretaña, Holanda, Francia e incluso de Estados Unidos. Cuando bajamos del pequeño autobús que nos había llevado desde Santa Cruz de Tenerife, el colega americano miró a su alrededor y dijo: "Y ahora podríamos estar en cualquier ciudad de Centroamérica".

No le pregunté en qué medida su afirmación se basaba no sólo en la experiencia personal -era un viajero consumado y, tal y como me contó, conocía varios países de esa región- o también en el conocimiento de la historia, ya que no sólo hay, efectivamente, un tremendo parecido entre la que fuera primera capital de Tenerife y las ciudades coloniales americanas, sino que también hay una explicación para ello que no es, en absoluto, la casualidad.

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Normandía: historia y emoción en un viaje que es mucho más que un viaje

Normandía no es un viaje normal, no puede ser un viaje como otro cualquiera, pero sí tiene todo aquello que garantiza el éxito de lo que llamaríamos "un viaje normal": paisajes bellísimos, playas larguísimas de arena fina, acantilados, pueblos con encanto, monumentos excepcionales, museos, ciudades monumentales…

Pero todo eso es menos relevante de lo que parece, es incluso secundario frente al hecho de que es el lugar de un episodio histórico durísimo, sangriento y cruel, pero que ejemplifica como ninguno la lucha por la libertad y, sobre todo, el esfuerzo y los sacrificios que exige, en no pocas ocasiones en forma de un inmenso torrente de vidas humanas, tal y como ocurrió tanto en el Desembarco que se desarrolló desde las primeras horas del 6 de junio de 1944, justo hace 75 años, como en la posterior Batalla de Normandía, menos conocida pero no menos importante.

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Tordesillas: un tesoro de la historia de Castilla, de España y del mundo y una sorpresa maravillosa

Tengo escrito por aquí que Castilla está llena de villas maravillosas, cargadas de historia y con muchas cosas que ver. Entre ellas está -y de hecho la cité entonces- Tordesillas, que en los últimos años ha recibido una publicidad completamente innecesaria y que quizá ha opacado el hecho de que es un lugar más que interesante, que yo creo que debería ser punto de paso obligado para aquel que desee conocer el viejo reino que Isabel II aportó a la constitución definitiva de España.

Tordesillas puede presumir de algo de lo que muy pocos pueblos de su tamaño -y no demasiadas capitales- pueden: haber marcado la historia ya no de España, sino del mundo, y de haberlo hecho antes de que la mayor parte de países que hoy conocemos existiese, ahí es nada.

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Masada, Herodión y Cesarea o por qué a Herodes lo llamaron "el Grande"

Que un pequeño reino subordinado al Imperio Romano y situado al otro lado del Mediterráneo fuese capaz de realizar obras monumentales e incluso de levantar grandes ciudades puede resultar sorprendente, pero aún lo es más que 2.000 años después algunas de estas maravillas todavía se puedan visitar y, cada una a su modo, resulten impresionantes.

No debería extrañarnos, por tanto, que el rey que fue capaz de aquello se ganase el apodo de "el Grande" y, aunque la historia bíblica ha guardo un lugar especialmente repugnante para Herodes –responsable de la Matanza de los Inocentes sengún el Evangelio según San Mateo-, lo cierto es que este soberano y a su vez vasallo dejó pruebas de su grandeza por todo Israel. Algunas, como el Segundo Templo, no han perdurado, otras aún pueden ser parte de una ruta interesantísima por el reino de Judea.

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