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Debate sobre el Estado del Bienestar y su sostenibilidad

Angel Martín Oro
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Déjenme que discuta conmigo mismo, desdoblado en dos personajes/papeles diferentes. Sí, a veces no viene mal hacer este ejercicio explícitamente. Lo dejaré incompleto, porque por un lado, estas cosas no creo que tengan final, y por otro, invito a los lectores a que aporten ideas para mejorar la calidad del debate y las réplicas, y continuarlo. ¿Es posible llegar a un acuerdo en este tipo de debates?

Pongamos que A soy yo, y P es otra persona con una visión muy diferente de las cosas. Surge el debate sobre la sostenibilidad del Estado del Bienestar en la actual coyuntura y en el contexto de reformas como la de las pensiones, recortes sanidad, educación, etc.

P: Claramente, lo que estamos viendo es cómo unas élites financieras quieren cargarse el Estado del Bienestar europeo; modelo de referencia de cohesión y convivencia social para todo el mundo.

A: No creo que sea eso. Lo que pasa es que se nos ha acabado el dinero. Los Estados no pueden seguir financiando el caro modelo de bienestar que hemos vivido durante los últimos años/décadas.

P: ¿Cómo que no hay dinero suficiente? ¿Y la cantidad enorme de fraude fiscal? Si los gobiernos persiguieran más esto, otro gallo cantaría.

A: Cierto que existe ese fraude fiscal, pero: 1) en ocasiones, esta vía es la única que existe para que ciertas personas (empresarios, autónomos…) del sector privado salgan adelante, y 2) si existe mucho fraude fiscal es porque los impuestos son muy elevados.

P: Los grandes capitales no tienen ningún problema para salir adelante, y aún así defraudan, y mucho. Y no me vengas con ésas: ¡a los tiburones financieros cualquier tasa impositiva, por baja que fuera, les parecería demasiado alta!

A: Habría que ver los datos exactos acerca de dónde exactamente está el fraude fiscal… Efectivamente, los capitales buscan impuestos bajos. Por eso es un error subirlos, porque pones las condiciones para que se vayan del país.

P: ¡Claro! Pero eso es por la liberalización de capitales. Que tan ingente cantidad de dinero pueda moverse internacionalmente sin controles, es algo atroz. Es la dictadura del capital: si no haces lo que éste te manda, se esfuma, y te puede montar una crisis de aúpa.

A: Lo cierto es que la atracción de capitales extranjeros es imprescindible para una economía moderna. Si no tienes capital, no tienes inversiones.

P: Lo será para mantener el statu quo del capitalismo por el que hemos llegado a donde estamos: a la hiperfinanciarización de la economía, donde son los grandes grupos financieros los que tienen el poder sobre las frágiles democracias políticas.

… … … …

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comentarios
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1 capita, día

P: Si las empresas privadas gestionan mejor y abaratan el servicio, ¿cómo es que los seguros privados no cubren tratamientoscomo elcáncer?.

2 Liberty, día

Nada de eso es un argumento en contra del Estado del bienestar, a no ser que asuma que, con independencia de que sea sotenible o no, es injusto. Si decidimos que es justo, bastaria con que todos los Estados tuvieran niveles impositivos sobre el capital similares para evitar las fugas. Ademas, si decidimos que es justo, no tenemos por que tolerar que unos ciudadanos pretendan pagar menos impuestos. Del mismo modo que no toleramos a los homicidas, no hay que tolerar a los que contribuyen a que haya menos direno para pagar tratamientos medicos de vida o muerte a quien no los podria obtener del sector privado.

Mas alla de todo eso, es falso que el Estado del bienestar no sea sostenible. Al menos en España, solo nos ha faltado dinero para pagarlo en cuanto lo hemos tenido que gastar para rescatar a empresarios.

3 Miguel, día

No, el estado del bienestar en España ha sido sostenible cuando ha tenido metas menos ambiciosas y estaba dimensionado de forma más acorde a los recursos disponibles. En los periodos de bonanza económica se ha ampliado el estado de bienestar (sobretodo cada autonomía creaba su estado de bienestar) a costa de someter a los ciudadanos a un esfuerzo fiscal fuerte; sin embargo, por el alto índice de empleo, había una mayor cantidad de contribuyentes y ello posibilitaba una fuerte recaudación aun incluso con rebajas de impuestos, así que todos contentos... Así hasta la crisis, en que no solo se ha gastado dinero para rescates (y planes E y subvenciones a las eólicas), sino que han cerrado multitud de empresas, el paro ha subido de forma galopante, ha dismimuido el número de contribuyentes a la vez que creecía el de demandantes de ayuda económica. Como el Estado cada vez puede contar menso con el recurso de sangrar a impuestos a la clase media, se hace como que se persigue el fraude fiscal, pero de ahí no van a salir más que migajas.

El fabuloso estado del bienestar español siempre se ha basado en que unos contribuyan para que otros disfruten de los servicios. El nivel de impuestos impide el ahorro y dificulta para la clase media el acceso a una sanidad y educación privados, y se tiene que conformar con lo público. No puede elegir; si le parece bien la atención en el sistema público sanitario, bien, y si no, se tiene que aguantar.

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